Predicaciones Artículos eBooks Preguntas Oración Biblia Tienda
 
Artículos Adoración | Devocional | Economía | Enfoque Juvenil | Escatología | Liderazgo | Ministerio | Matrimonio | Noticias | Nuestro Pan Diario | Padres | Vida Cristiana
Adoración que trae liberación Por Eduardo Gavilán
Alabanza y Adoración  (1) Comentario
Conexion Extrema

Quiero que veas esta visión conmigo: un campo de batalla, lleno de sangre. Hay muchas personas heridas. Soldados que entraron a la batalla con mucho furor, ahora yacen en el suelo muy mal heridos. Otros están prisioneros en campo enemigo. Y si alguien no hace algo, podría ser el fin para ellos.

Tal vez te preguntes a cual película me estoy refiriendo. Me estoy refiriendo a una batalla de la vida real. Es la batalla del evangelio. Muchos me dirán que por qué pinto ese paisaje de esa manera, y digo que esa es la batalla del evangelio. El problema es que en estos últimos tiempos Satanás ha arreciado sus ataques en contra del pueblo de Dios. Pero la cuestión no es que el Diablo ha fortalecido sus ataques, sino que nosotros hemos permitido que nos ataque.

Satanás es un ser sin poder sobre aquellos que han sido lavados por la sangre de Jesucristo. La única forma en que el diablo pueda tocarnos es si le permitimos que lo haga. Ahora entiéndeme, no me refiero a cuando Dios permite que el diablo nos toque para probarnos. Me refiero a cuando Dios no le otorga permiso a Satanás, pero tú y yo por nuestros pecados abrimos un frente para que nos ataquen.

Pero quizás tus problemas no vengan por ataques del maligno. Quizás tu situación económica no es muy favorable. Has perdido tu empleo y no tienes dinero para mantener a tu familia. Las deudas te consumen, y ya no sabes que más hacer. Tal vez tu problema es ese marido infiel que tanto daño te hace el saber que ha estado con otra. O tu dolor de cabeza es ese hijo rebelde que siempre llega a altas horas de la madrugada.

A lo mejor tus problemas no son ningunos de los anteriores. Pueda ser que te estés enfriando porque sientes que Dios te ha dejado esperando. Sientes que Él no escucha tus oraciones, y que ya no vale la pena seguir yendo a la iglesia. Y el único consejo que escuchas es: “Debes perseverar más”, y honestamente ya te cansaste de oír lo mismo.

Déjame decirte que conozco a una persona que muchas veces sintió que el mundo se le estaba cayendo encima. Uno dice que cuando estamos haciendo la voluntad de Dios siempre nos irá bien. Pues este personaje, haciendo la voluntad de Dios, sufrió uno de los peores golpes de su vida. Hechos 16:9-10 dice: “Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, enseguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”.

eBooks recomendados
Venciendo temores
Por Alberto Cruz
 
Líderes de papel con pies de barro
Por Serafín Contreras
 
Las 7 Cicatrices del Líder
Por Dío Astacio
 
Vidas en transición
Por Serafín Contreras
 
Pablo tiene una visión, y es obediente a la visión. Parte de Troas, y de ahí recorre hasta llegar a Filipos, que era la primera ciudad de Macedonia. Luego de predicar el evangelio, bautizar a personas y orar, se encuentra en el camino con una muchacha con espíritu de adivinación, y Pablo echa fuera de ella ese espíritu. Y por esa acción, Pablo y Silas fueron llevados a un tribunal; “Y se agolpó el pueblo contra ellos, y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron a la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo” (Hechos 16:22-24).

¿Cuántas veces no te has sentido así? Es duro sentirse golpeado y azotado por la vida. Es difícil cuando sientes todo el peso del mundo sobre tus hombros. Somos golpeados por las deudas, por la infelicidad, por la soledad, y sentimos que no tenemos a nadie a nuestro lado. Pues Pablo también se sintió así. Lo peor era que él no había cometido crimen alguno. Pablo era inocente, como también lo eres tú, aunque te pasen esos problemas.

La única pregunta que le viene a uno a la cabeza es: ¿Por qué a mí? ¿Por qué a Benny Hinn no le pasa eso? ¿Por qué Cash Luna no tiene los problemas míos? ¿Por qué Eduardo Gavilán siempre tiene esa cara de felicidad, mientras yo tengo todos los problemas del mundo? Permíteme decirte que yo, Eduardo Gavilán, también me he preguntado eso muchas veces.

Al apóstol Pablo no solo lo golpearon, sino que también lo metieron en el calabozo más profundo. Lo metieron en el lugar más oscuro. Creo que Pablo podía sentir como la oscuridad lo rodeaba, como sus esperanzas se iban desvaneciendo. Como la luz iba desapareciendo en ese calabozo, así sentía Pablo que sus fuerzas lo abandonaban. Esta situación me recuerda al salmista David cuando dijo una vez: “Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre” (Salmo 142:7). Es que cuando uno se siente en una prisión de oscuridad, sentimos a veces que nos faltan fuerzas para buscar a Dios.

La Palabra también dice que a Pablo le aseguraron los pies en el cepo. El cepo constaba de dos tablas de madera gruesa, las cuales tenían función de grilletes. Con el cepo se ataban los pies del prisionero para que no pudiera ni siquiera ponerse de pie sin caerse. Y es que cuando nos sentimos en prisión, también nos sentimos impotentes. Cada paso que damos, sentimos como tropezamos con todo.

Todas las cosas nos salen mal, porque la luz de nuestra esperanza se ha ido, y no podemos ver con claridad. Entramos en una situación de desesperación, que es lo que David llama el pozo de la desesperación en el Salmo 40:2. Pablo mismo se sentía así. Tal vez Pablo pensó que nunca vería la luz del sol, quizás nunca más volvería a predicar en sinagogas. Pero entonces Pablo, que era gran conocedor del Antiguo Testamento, recordó que Jeremías 33:3 dice: “Clama a mí, y yo te responderé”.

También recordó el Salmo 138:1,3,7-8 que dice: “Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos. El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí.”

Muchas veces lo que nos ayudará a mantenernos fuertes en medio de la prueba, en medio de esa cárcel oscura es sostenernos de la Palabra. Cuando Pablo recuerda todas estas citas, dice Hechos 16:25 que: “Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. Pablo comenzó a derramar su corazón delante de Dios. Pablo conocía el poder de Su Dios, y comenzó a orar y a cantar alabanzas a Dios.

Y luego de todo eso, vino un gran terremoto que sacudió hasta los cimientos de la cárcel, y todas las puertas se abrieron y las cadenas de todos se soltaron. Yo quiero que entiendas esta profundidad: en medio de tu alabanza, en medio de tu adoración las cadenas caerán, las puertas se abrirán y la liberación vendrá a tu vida.

Es que no importa tu problema, no importa si es deuda, no importa si es infidelidad, no importa si tu hijo es rebelde, no importa si piensas que Dios se apartó de ti. Hay un cántico en tu corazón que activará el poder de Dios a tu favor. Hay una canción que abrirá no solo las ventanas de los cielos, sino también las puertas de las prisiones para que salgas libre. No importa los azotes que recibiste en el pasado, hay una adoración y alabanza en tu boca que traerá medicina a tu vida.

Tu adoración en momentos difíciles produce liberación en tu alma. Es la llave para que salgas de tu prisión. No importa el cautiverio, el día de tu liberación es hoy, es ahora. El día de ver la mano de Dios sobre ti es ahora, ya llegó, está delante de tí. Dios ha traído salvación y liberación sobre tu vida.

Tienes que creer, tienes que confiar. Dios lo está haciendo en este momento. Levanta tus manos y canta liberación, porque hoy es el día en que verás tu milagro realizarse. No te detengas, no te rindas, comienza a orar y a reclamar lo que ya Dios te entregó en esta hora. Eres un vencedor y un conquistador.

Mas artículos por Eduardo Gavilán
Cruza al otro lado

Una respuesta a “Adoración que trae liberación”

  1. azucena dice:

    gracias porque en los momentos dificiles siempre me haces sentir tu presencia dandome la palabra que necesito hoy de la cual me puedo sostener para seguir adelante

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 
Artículos
Salida de Emergencia
Arlo B. Calles

Hace tiempo mientras viajaba en el autobús veía que en la parte de arriba había un anuncio o un aviso que decía “Salida de Emergencia”. En el caso de un accidente o de que se volteara, esa puerta era una manera de salir y escapar, o de sobrevivir a un incendio, o una manera de poder salir de ese problema.

La Mayor Falacia Atea
Alejandro Vera

Mientras lees esto, si eres ateo, tendrás una de tres reacciones para lo que leerás. Voy a decir que hay tres grupos. El primer grupo creo yo tendrá una reacción de enojo. Verás estas falacias y chocará con lo que crees, tus labios comenzarán a curvarse y solo tendrás una crítica.

Crónicas del Desierto
Percy Berrospi Aguirre

Desiertos, los hay en todas partes. Todos muy parecidos, algunos con más historia y esplendor que otros, pero todos con la misma insipidez que emana de la soledad.

Diez razones para no casarse
Randy Carlson

Lee esto con cuidado pues podría animarte para pensar bien y tomar las deciciones correctas o ayudar en algunas deciciones que ya has hecho.

 
 
Podcast en iTunes
Ahora puedes descargar las conferencias desde iTunes para tu iPod
Suscribirse
 
Biblia para el iPad
Desarrollamos en formato ePub la Biblia RV versión 1909
Descargar gratis aquí
 
 
Network
 Usuarios Activos Entrar aquí:
Usuario:
Clave:
 
   
  Crear cuenta nueva
  Recuperar mi clave
 
 
 

Comentarios más Recientes

 
 
 
 
© 2005-2017 Bendicion.net - Bendición Network, LLC. Todos los derechos reservados. | Nosotros | Privacidad | Términos de uso | Contacto | Publicidad