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Las 70 semanas de Daniel Por Alfredo Vencedor
Escatología  (6) Comentarios
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Pasados novecientos años desde que el pueblo de Israel tomara posesión de su tierra, Dios advirtió por medio del profeta Jeremías a las dos tribus del sur: Judá y Benjamín que si no se apartaban de la idolatría y del pecado serían llevadas cautivas a Babilonia; para entonces ya las 10 tribus del norte habían sido llevadas cautivas a Asiria.

Dios dijo por boca del profeta Jeremías a las 2 tribus del sur como sigue: “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto, y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. Cuando en Babilonia se cumpla los 70 años yo os visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar” (Jeremías 25:11; 29:10). Ya los setenta años de cautividad se cumplían y el profeta Daniel que era profeta de la cautividad, queriendo saber el futuro de su pueblo y cual sería esa buena palabra que Dios tendría para su pueblo, escribe en el Capitulo 9 de su libro como sigue: “… yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al Profeta Jeremías que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, en cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas”.

Aquí sigue una maravillosa oración de confesión y arrepentimiento que Daniel concluye: “Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor inclina oh Dios mío tú oído y oye, abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, si no en tus muchas misericordias. Oye Señor; oh Señor, perdona; presta oído Señor, y hazlo; no tardes por amor de ti mismo Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”. Ante esta oración tan sincera, tan profunda y tan intensa, la repuesta vino de parte de Dios. Y nos sigue relatando el profeta Daniel: “Aún estaba hablando en oración cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel… entiende pues la orden y entiende la visión. Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación y poner fin al pecado y expiar la iniquidad; para traer la justicia perdurable y sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. Sabe pues y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe habrá siete semanas; y sesenta y dos semanas se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos, a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derramé sobre el desolador”.

Antes de referirnos propiamente a estas setenta semanas anunciadas a Daniel por el ángel Gabriel como un bosquejo profético e histórico del futuro del pueblo de Israel; es muy importante que señalemos una realidad histórica en todos los tratos anteriores de Dios con Israel. Esto de “setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo”, parecería algo nuevo, algo raro en los tratos de Dios con Israel, pero es algo maravilloso, admirable y armonioso que Dios siempre ha tratado con Israel a base de períodos de tiempo de setenta semanas de años; es decir de cuatrocientos noventa años y además, en esos períodos de setenta semanas de años, Dios nunca ha contado el tiempo cuando Israel ha estado en cautiverio fuera de su tierra o ha estado subyugado en su tierra por poderes gentiles; notemos pues que las setenta semanas de Daniel no son únicas en los tratos y en los planes de Dios con Israel.

Comencemos con Abraham el Padre de la Nación, desde el llamamiento de Abraham hasta el éxodo de Egipto transcurrieron setenta semanas de años, es decir cuatrocientos noventa años; sin contar los quince años cuando la esclava Agar y su hijo Ismael dominaban en el hogar de Abraham; esos años de dominio gentil Dios no los contó. Desde el éxodo de Egipto hasta la dedicación del templo de Salomón transcurrieron setenta semanas de años, cuatrocientos noventa años en total, sin contar los ciento treintaiun años de dominación gentil que sufrió Israel en el tiempo de los jueces, esos años no los contó Dios.

Desde la dedicación del templo de Salomón hasta la conclusión de la cautividad en Babilonia transcurrieron setenta semanas de años, nuevamente cuatrocientos noventa años, sin contar los setenta años que estuvieron cautivos en Babilonia; esos años Dios no los contó.
Es en este punto de la historia del pueblo de Israel, cuando la cautividad de Babilonia se cumple, que Daniel inquiere de Dios acerca del futuro de su pueblo y Dios consecuente con su manera de tratar con Israel en el pasado, a base de setenta semanas de años (cuatrocientos noventa años), le dice a Daniel: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad para terminar la prevaricación y poner fin al pecado y expiar la iniquidad; para traer la justicia perdurable y sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos”.

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Estas setenta semanas están determinadas sobre el pueblo de Israel y sobre la ciudad de Jerusalén; es decir, tienen que ver únicamente con Israel y con Jerusalén, nada tienen que ver con la Iglesia. Notemos que todos los propósitos a lograr en la conclusión de las setenta semanas están conectados con Israel y con Jerusalén:

1.Terminar la prevaricación de Israel con relación a su Mesías.
2.Poner fin al pecado de Israel por su incredulidad y rechazo de Cristo su Mesías.
3.Expiar la iniquidad de Israel, como nación que aceptará a Cristo como Su Mesías y Redentor.
4.Traer la justicia perdurable a Israel que será justificado por su fe en Cristo.
5.Sellar la visión y la profecía, pues con el Mesías presente la tierra será llena del conocimiento del Señor.
6.Ungir al Santo de los santos, es decir a la limpieza y restauración del lugar santísimo profanado y desolado por el anticristo. En el mismo mensaje del ángel a Daniel, estas setenta semanas son divididas en 3 períodos de tiempo:

• Las primeras siete semanas (cuarenta y nueve años).
• Las sesenta y dos semanas siguientes (cuatrocientos treinta y cuatro años)
La última semana la semana número setenta, es decir, los últimos 7 años que completan los cuatrocientos noventa años.

Estas divisiones, a su vez están separadas entre sí por acontecimientos importantes. Comienzan las primeras siete semanas de años con el decreto del Rey Atarjerjes, en el mes de Nisan (abril), 445 años a.C., para reedificar los muros y la ciudad de Jerusalén. La historia comprueba que esta obra de reconstrucción bajo el mando de Nehemías, duró exactamente siete semanas de años (cuarenta y nueve años). Las sesenta y dos semanas siguientes, dan comienzo, desde la terminación de la reconstrucción de Jerusalén hasta la muerte de Cristo. Exactamente sesenta y dos semanas de años (cuatrocientos treinta y cuatro años), Cristo fue rechazado por Israel como su Mesías y hasta el día de hoy Israel como nación le rechaza: “A los suyos vino y los suyos no le recibieron”; por la incredulidad de Israel, Dios visitó a los gentiles para tomar de ellos pueblos para su Nombre, y por esta razón “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

El reloj de los tratos directos de Dios con Israel se detuvo con la muerte de Cristo, es decir al concluir 69 semanas de años (cuatrocientos ochenta y tres años). Así como en los casos pasados Dios no contó el tiempo de supremacía gentil. Hoy, y desde la muerte de Cristo y por causa del rechazo de Cristo por parte de Israel, el tiempo no esta siendo contado con relación a los tratos de Dios con Israel; pues Dios está visitando a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su Nombre. Está detenido el tiempo con relación a los tratos directos de Dios con Israel y aún falta una semana de años por cumplirse la semana número setenta de la profecía de Daniel; siete años durante los cuales Dios tratará directamente con Israel y se consumarán todos los propósitos de Dios con relación a Israel y a Jerusalén y al final Israel reconocerá y aceptará a Cristo como su Mesías; pero mientras Dios este tomando, salvando pueblos entre los gentiles, mientras la iglesia de Jesucristo este presente en el mundo, Dios no se volverá a Israel como nación, tiene la iglesia que subir al cielo, tiene que producirse el levantamiento de la iglesia, tienen los muertos en Cristo que resucitar primero, y luego nosotros los que vivimos ser transformados y arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire.

El apóstol Pedro, refiriéndose al tiempo cuando Dios termine de tomar pueblo para su Nombre entre los gentiles, dice: “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David que esta caído y repararé sus ruinas y le volveré a levantar”; y sobre lo mismo el apóstol Pablo dice: “Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador que apartará de Jacob la impiedad y este será mi pacto con ellos cuando yo quite sus pecados”. Cuando suba la iglesia, que puede ser de un momento a otro, comienza a contar la semana número setenta de la profecía de Daniel, los siete años del gobierno del anticristo, cuando Israel es duramente probado, especialmente los últimos tres años y medio, y luego al concluir la semana, será gloriosamente libertado; pues “… inmediatamente después de la tribulación de aquellos días aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y le verán viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria, y se afirmarán sus pies sobre el Monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén, en el Oriente”.

Como las sesenta y nueve anteriores, esta semana número setenta esta determinada sobre el pueblo de Israel y sobre la ciudad de Jerusalén. De todas estas semanas, ni las sesenta y nueve ya cumplidas ni la número setenta que está por cumplirse, tienen que ver con la Iglesia sino con Israel; de hecho la semana número setenta no se cumplirá mientras la iglesia esté en el mundo, para que los juicios y las grandes pruebas de la semana número setenta vengan sobre el incrédulo Israel y sobre todo el mundo rebelde,

Dios sacará del mundo a la Iglesia, así como sacó del mundo y se llevó al cielo a Enoc, antes del juicio del diluvio, así como libró a Lot del fuego y la destrucción de Sodoma, así como Daniel estuvo ausente del horno de fuego, así también librará el Señor a su Iglesia de los juicios de la gran tribulación, la semana número 70 que se avecina; y es por esto que el Señor mismo dice: “Yo vendré y os tomaré a mí mismo”… “entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada y la otra dejada”, “… vino el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta; después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, Señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo que no os conozco”.

Algunos dicen que la iglesia pasará por la gran tribulación, pero es evidente que aquellos creyentes que no estén preparados para el levantamiento de la Iglesia, si tendrán que pasar por la gran tribulación; pues unos, los preparados, serán tomados y los otros, los no preparados serán dejados; cinco vírgenes entraron a las bodas, cinco fueron dejadas fuera. ¿Está usted preparado viviendo en santidad? Velad, pues porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. En este mismo instante puede recibir de Dios preparación espiritual, arrepintiéndose de sus pecados y aceptando a Cristo como Su Salvador.

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6 respuestas a “Las 70 semanas de Daniel”

  1. Hugo Ruiz dice:

    el mensaje hay esta en la biblia..como sea que ocurran las cosas lo mas importante es estar preparados para como se den las cosas.. por que no todo lo sabemos con exactitud lo importante es estar listos para cuando venga el señor jesus por su iglecia.. antes. despues, hoy, cuando sea si no se esta listo se va ha quedar si esta listo se va ha ir… cuando repito cuando sea… lo importante es estar listos para ese momento, y ya no tenemos que estar estar polemisando sobre eso. que el señor jesucristo los bendiga

  2. Veo en el artículo un enfoque justo y bueno. Necesario para el creyente contemporáneo. ¡¡¡Hay que estar preparados!!!!!! AMEN.
    Pregunto: Según este enfoque, entonces, habrá predicación – u oportunidad — para la salvación durante la “Gran Tribulación”? Puesto que leo en Ap. 7:9ss que el vidente vio una multitud que “ha salido de gran tribulación”

    • amen es cierto después del arrebatamiento Dios dará otra oportunidad para otro arrebatamiento es evidente el libro de Ap7:9 lo dice claramente y otro fundamento mas esta en el libro de ap 12 habla de la mujer que esta en cinta y que dio a luz, ese bebe fue arrebatado para cristo eso significa el primer arrebatamiento de las primicias, luego habla q el dragon perciguio a la mujer y no pudo sino que se le dio halas para ir a los refugios preparados por DIOS que deben estar tiempo tiempos y la mitad de un tiempo. eso significa q la mujer representa aquellos q no se fueron con el Señor y el anticristo los perseguira pero el señor los guardara por tiempo tiempos y lamitad de un tiempo en refugios para recogerlos nuevamente. Posteriormente dice que el dragon fue hacer guerra contra su descendencia su descendencia de la muger son sus famiiares y ellos son otros cristianos que tendrán q morir decapitados por el anticristo te recomiendo q leas el cuerno grande de seatle, el libro del principe de tiro

  3. Solo soy un estudiante de la Biblia, así que me gustaría saber en base a que asegura usted que Dios está deteniendo el tiempo después de la semana 69 de Daniel. ¿Cuál es la base exegética de esta aseveración?
    Aunque es una buena explicación de lo que puede ser un intento de interpretación escatológica, me parece más basada en el sistema dispensacionalista.

  4. Maria Elena de Lambaren dice:

    Amén.

    Dios le bendiga, gracias por este mensaje tan edificante, hoy oro a Dios y me arrepiento de todos mis pecados, confieso a Jesucristo como mi Salvador, le ruego me perdone y transforme mi vida, y haga de mi nueva criatura, me instruya en su palabra y en su camino para ser un instrumento útil en sus manos, para honra y gloria de su bendito nombre. Amén. Deseo me sigan enviando la palabra de Dios. Gracias.

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